
Las casas regionalistas de una sede bancaria, convertidas en hotel frente a la Catedral
¿Cómo se convierte en hotel una sede bancaria formada por tres casas regionalistas?
De las fincas originales solo quedaban las fachadas y la primera crujía. El proyecto vació el interior, ordenó las habitaciones según los huecos existentes, marcó el paso de una casa a otra y devolvió el patio a la planta baja.
En el encuentro entre la avenida de la Constitución y la calle García de Vinuesa, frente al conjunto monumental de la Catedral y la Giralda, EDDEA transforma la antigua sede del Banco Popular en el Hotel Serras, un cinco estrellas gran lujo de 43 habitaciones para Retailcompany 2021, operado por Serras Collection.
Desarrollado entre 2022 y 2026 junto a CBRE, el proyecto convierte la sede bancaria en hotel a partir de una lectura precisa del edificio existente: hace legibles de nuevo las tres casas regionalistas de la avenida y devuelve a la ciudad una de las esquinas más representativas de su casco histórico.
El edificio reúne dos épocas de la ciudad. Hacia la avenida de la Constitución se alinean tres casas regionalistas de principios del siglo XX, rematadas en la esquina por el torreón de la casa que Aníbal González proyectó para Álvaro Dávila, marqués de Villamarta. Hacia García de Vinuesa, el frente corresponde a la sede que el Banco Popular construyó a finales del siglo pasado. El banco agregó las fincas, conservó la primera crujía de las casas de la avenida y ocupó el interior con una gran triple altura cerrada bajo lucernarios, rodeada de galerías y oficinas a distintas cotas.
A partir del estudio del expediente histórico, el levantamiento topográfico y una estrecha interlocución con la Gerencia de Urbanismo y la Comisión Provincial de Patrimonio, EDDEA identifica los elementos que estructuran el nuevo edificio: las fachadas protegidas, el torreón, la doble altura tras los arcos de la avenida y los muros de fábrica de ladrillo con pilastras del patio interior.
La complejidad del encargo reside en conciliar tres fincas cuyas fachadas conservan niveles de forjado propios. El proyecto se resuelve en sección, ajustando con precisión la nueva estructura a la existente en cada encuentro entre edificios.
La estrategia se fundamenta en dos decisiones. El patio desciende hasta la cota de la calle y se convierte en el corazón del hotel, abierto a la recepción, al restaurante y a las habitaciones interiores. La superficie de la antigua triple altura se reconstruye en el lugar de las galerías, de modo que el hotel mantiene la edificabilidad original y organiza sus plantas en una secuencia clara de habitaciones alineadas con los huecos de la fachada histórica.
El proyecto recupera además la traza de las antiguas medianeras, que la sede bancaria había difuminado al unificar las fincas. Esta lectura, compartida con la Gerencia de Urbanismo y la Comisión Provincial de Patrimonio, hace reconocibles las tres casas desde el interior y alcanza su expresión más clara en el lobby.
La doble altura tras la arquería de la avenida se mantiene como vestíbulo de acceso y establece una continuidad visual entre la calle y el patio. La planta baja se incorpora por completo al hotel, con el restaurante Fismuler abierto a la avenida y a García de Vinuesa. Las plantas primera a tercera reúnen las 43 habitaciones, entre ellas tres suites y dos junior suites, y el sótano aloja el aparcamiento y los servicios del hotel.
En la cubierta, la losa de hormigón y los lucernarios de la sede bancaria dan paso a una terraza con piscina y solárium abierta al paisaje monumental. Una paleta material contenida, con pavimentos claros, aluminio lacado en tono oscuro y vegetación, integra la cubierta en el entorno del Bien de Interés Cultural. Las instalaciones quedan ocultas tras los pretiles existentes, y las cubiertas de teja y el torreón se conservan íntegros.
EDDEA ha dirigido el proyecto desde el estudio de viabilidad hasta la dirección de obra, en diálogo permanente con la propiedad, el operador hotelero y el equipo de interiorismo.