Fismuler se instala en el Hotel Serras, frente a la Catedral de Sevilla

El restaurante Fismuler ha abierto en Sevilla su quinta casa, tras Madrid, Barcelona, Lisboa y Andorra, y lo hace en la planta baja del Hotel Serras, en plena avenida de la Constitución y frente a la Catedral y la Giralda. La apertura coincide con el décimo aniversario de un concepto que nació en Madrid en 2016 de la mano de Familia La Ancha, grupo que asume además la operativa de restauración del hotel.
Una sala abierta a la ciudad
El interiorismo del restaurante, firmado por Arquitectura Invisible, mantiene los rasgos de la marca —madera en bruto, mármol, acero y los tarros de fermentos y macerados a la vista— y se abre a la avenida con grandes ventanales que enmarcan la Catedral. Esa relación directa con la calle era uno de los objetivos del proyecto de rehabilitación de EDDEA: que la planta baja del conjunto, ocupada durante décadas por una sucursal bancaria, volviera a formar parte de la vida del centro histórico.
El edificio
El Serras Sevilla ocupa la antigua residencia del marqués de Villamarta y la casa de vecinos colindante, proyectadas entre 1915 y 1920 por Aníbal González y José Espiau. EDDEA ha integrado esas piezas protegidas en un hotel de cinco estrellas gran lujo con 43 habitaciones, entre ellas tres suites y dos junior suites, un patio interior y la azotea Almagra, con vistas a la Giralda.
En la carta conviven los clásicos de la casa, como el escalope San Román con huevo y trufa o la tarta de queso, con guisos creados para Sevilla, entre ellos un remojón con trucha ahumada y naranja.
Foto: Gastroactitud.
