
Viviendas de baja altura frente a la playa en torno a un jardín común
¿Cómo se construye en una de las últimas parcelas frente al mar dejando espacio para la vida en común?
La propuesta retira la edificación del borde más próximo a la playa, deja libre la franja junto al pinar y reparte el programa en cuatro piezas bajas orientadas al sur. Un jardín comunitario con piscina reúne los accesos a las 72 viviendas.
Isla Cristina, en la costa atlántica de Huelva y a pocos kilómetros de Portugal, es una ciudad de tradición pesquera que se abre a una larga playa bordeada de pinares. Frente a esa playa, esta manzana de 7.775 m² es una de las últimas parcelas disponibles en primera línea de mar, separada del agua solo por el pinar del paseo marítimo.
EDDEA y Arquigenia proyectan en ella 72 viviendas, 56 casas y 16 áticos, con aparcamiento bajo rasante y un local comercial. El conjunto se ordena en torno a un gran jardín comunitario y busca que cada vivienda participe del paisaje que la rodea: el sol del sur, la luz del mar y la sombra de los pinos.
El borde de la parcela más próximo a la playa está sujeto a la protección de costas, y la cercanía del agua hace del nivel freático una condición tan determinante como la normativa. El proyecto convierte ambas en argumentos: retrae la edificación de ese borde, deja libre la franja junto al pinar y ajusta la altura de cada pieza a la suave pendiente del terreno hacia el mar.
El programa se reparte en cuatro edificios de baja altura. Tres de ellos combinan dos niveles de casas con una planta de áticos; el cuarto prescinde del ático para conservar las vistas de su vecino. La implantación orienta al sur el mayor número posible de viviendas, hacia el sol y la playa, y mantiene el jardín interior en un único plano, a la misma cota que el acceso principal.
El jardín comunitario es el espacio por el que se llega a todas las viviendas y el lugar de encuentro del conjunto. Reúne la piscina, la zona de juegos, el gimnasio y una sala comunitaria. El aparcamiento, bajo rasante, deja la superficie libre de coches, y el local comercial ocupa la esquina con un porche abierto a la calle.
Las viviendas, de dos a cuatro dormitorios, comparten unos mismos principios: día y noche separados, cocinas abiertas al salón y un espacio exterior propio, con jardín en las casas y amplias terrazas en los áticos.
